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viernes, 26 de marzo de 2010

Lo peor de cada casa


Esta semana hemos sabido que el "máximo representante de Dios en la Tierra" ocultó y silenció los abusos sexuales a 200 niños sordomudos (ya hay que ser malnacido) en Wisconsin (EE.UU.) para proteger a la sacrosanta iglesia católica del escándalo. Irlanda, EE.UU, la propia Alemania... mucho me temo que esto no es más que la punta del iceberg y que en cuestión de abusos sexuales a menores la iglesia está de mierda hasta el cuello. La actitud de los mafiosos de Roma es siempre la misma: mirar para otro lado o callar como una puta (cualquier puta tiene muchísima más dignidad que estos impresentables, dicho sea de paso). Lo que más me ha indignado es la desfachatez y la poca vergüenza del Papa diciendo: "el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra". Pues con mucho gusto, santidad, seré yo el primero en tirar la piedra a su asquerosa cara de nazi renegado, pues ni la inmensa mayoría de gente de bien ni yo mismo somos unos depravados pederastas. A ti, Ratzinger, que predicas sobre la vida eterna y la justicia divina, sólo te deseo que recojas en la otra vida los frutos de lo que has sembrado en esta.






Siguiendo con el despropósito y el disparate, el eurodiputado y ex Ministro de Interior con Aznar, Jaime Mayor Oreja, se ha dejado caer esta semana que Zapatero y E.T.A. son "aliados potenciales". Según Mayor Oreja, ambos perseguirían un mismo fin: debilitar a España y E.T.A. devolvería el favor a ZP ayudándole a ganar las elecciones. No voy a entrar a valorar dichas declaraciones, pues tamaña gilipollez no se sostiene por ningún lado. ¿Hasta cuando sus señorías van a tener barra libre para decir y hacer lo que les venga en gana sin asumir las consecuencias por el simple hecho de estar aforados? Rajoy, como de costumbre, no sabe, no contesta. Por cierto, flaco favor hacen los señores del PP (autoproclamados buenos patriotas y mejores españoles que ninguno) a España si venden la imagen en el extranjero de que estamos gobernados por terroristas.





Después de pasar como de la mierda de las exequias de un grande como Miguel Delibes para exhibirse con sus ínfulas de playboy por el paddock del gran premio de F1 de Bahrein e inflar a collejas al calvo de la Sexta, Su Majestad nos ha obsequiado recientemente con un alegato en defensa de la fiesta de los toros. Habla poco, pero cuando lo hace sube el pan. Juan Carlos, ¿por qué no te callas?





No podía faltar en esta lista el inefable Jaume Matas, ex presidente autonómico de las Baleares y máximo representante del choriceo, la avaricia y el cutrerío imperantes en la clase política española. Escobillas del water valoradas en 350 euros, la señora que va a pagar una lechuga con un billete de 200, comisiones ilegales a cascoporro, pisazos en el barrio de Salamanca de madrid, mansiones en el mismo centro de Palma, 18 millones de euros en Suiza y, por supuesto, un abogado sin escrúpulos que por dinero defiende lo indefendible. Ya hay que ser tonto o muy caradura para robar a manos llenas y no cortarse un pelo en hacer semejante ostentación. Lo peor de todo es que hará una condena irrisoria y a los 4 días estará en la calle diciendo que no sabe nada de la pasta, que es pobre de solemnidad y que ya ha saldado su deuda con la justicia. ¿De qué me sonará todo esto?.

martes, 16 de marzo de 2010

De la familia, el burro y las malas lenguas



Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro. Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo. Así, se fueron los tres con su burro. Acordaron subir al niño a lomos del burro para que no se cansara.

Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba:

— Mira ese chico maleducado; él en burro y los pobres padres, ya mayores, llevándolo de las riendas y caminando... ¡Qué barbaridad!

La mujer, apesadumbrada, le dijo a su esposo:

— No permitamos que la gente hable mal del niño.

El esposo bajó al niño y se subió él mismo al burro. Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba:

— Mira qué sinvergüenza ese hombre; deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras que él, el más fuerte de los tres, va tan cómodo encima...

Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas. Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba:

— Pobre hombre. Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro y pobre hijo ¡qué le espera con esa madre que sólo piensa en sí misma!

Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para comenzar nuevamente su peregrinaje y evitar las críticas al pasar por el siguiente pueblo.

Al pasar por él, escucharon cómo los habitantes cuchicheaban:

— Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva, ¡van a partirle la columna al pobre animal!

Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.

Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer los cuchicheos y las sonrisas con sorna:

— Mira a esos tres idiotas: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos...

Moraleja: vivamos nuestra vida sin hacer mal a nadie y que le den a la gente y a lo que piense. La mala baba es algo consubstancial al género humano y siempre van a encontrar algo en lo que hagamos o digamos para criticarnos. Nadie es perfecto y todos cometemos errores. Nada de sentimientos de culpabilidad. La única opinión que debe importarnos es la de los seres que realmente queremos. Lo demás, ya se sabe: criticar por criticar...

martes, 9 de marzo de 2010

De la vergüenza nacional



He de confesar que el mundo de los toros me da asco, mucho asco. La tauromaquia es el último gran bastión de la España más rancia, casposa y trasnochada; esa de carajillo, puro y dominó. La de caciques y señoritos. La del cura, el guardia civil y el alcalde en el palco de autoridades. La de “Gibraltar, español” y “una, grande y libre”. La del hombre en la taberna y la mujer pariendo como una coneja en la cocina. La España de Radiolé, tonadilleras, saltimbanquis y pandereta: la España cañí más recalcitrante.

Disquisiciones culturales aparte, hay un sadismo y una crueldad intrínsecas al hecho de pagar una entrada y disfrutar con un “espectáculo” consistente en torturar a un animal vivo hasta su muerte. Muchos son los argumentos a favor y en contra de la fiesta nacional. La polémica parece estar con más fuerza que nunca en la calle y en los propios medios de comunicación a raíz del encarnizado debate que se está sosteniendo estos días en las cortes catalanas con objeto de una posible abolición de las corridas de toros en suelo catalán.

Obviamente, mi postura está más que clara. Sin embargo, me gustaría hacer especial hincapié en una cuestión que los partidarios de los toros no dudan en sacar a relucir a las primeras de cambio para acusarnos a los antitaurinos de hipócritas y demagogos: el hecho de que comamos carne y que supuestamente miremos para otro lado cuando se trata de las condiciones en las que viven determinados animales de granja. Vayamos por partes. Estoy totalmente en contra del trato vejatorio que reciben muchos animales y las condiciones de hacinamiento en las que viven. Afortunadamente, Bruselas ya ha empezado a tomar medidas y legislar al respecto. Debe existir una ética y un respeto, tanto en la crianza como en el sacrificio de los animales. No obstante, hay una diferencia más que considerable: el alimento es algo imprescindible para cualquier ser vivo que se precie y la naturaleza está llena de miles de ejemplos de especies animales que se valen de un intelecto y una astucia superiores a los de otras para cazarlas y comérselas, ya sea en tierra o bajo el mar. Es el instinto de supervivencia animal y nosotros somos animales, más o menos evolucionados, pero animales al fin y al cabo. Y no, no como paté.

No conozco ningún caso de mataderos que cobren entrada ni que hagan un espectáculo del sacrificio de un animal con fines alimenticios. Tampoco sé de ningún matarife que aparezca en programas del corazón, firme autógrafos o tenga apoderado y, hasta la fecha, no tengo noticias de que se haya televisado degüello alguno. Además, eso de criticar una cosa para defender otra es un argumento de patio de colegio, o peor aún, de políticos.

No tengo nada en contra del arte de la lidia, aunque no sepa apreciarlo. Por mí, el torero puede estar dando pases con el capote hasta quedarse tonto – lo de tonto es un decir, porque no es que ya vengan muy espabilados de fábrica de por sí - suponiendo que tenga los huevos de ponerse delante de una bestia en pleno uso de sus facultades físicas durante más de cinco minutos, y siempre y cuando el toro vuelva intacto al redil. Lo de torturar a un animal inocente que entra al ruedo engañado e ir desangrándolo poco a poco a base de pullazos y rejones hasta darle la puntilla es harina en otro costal. Eso no se sostiene por ningún lado, se pongan algunos como se pongan. ¿Dónde está el arte en infligir un castigo a todas luces desmesurado y, sobre todo, gratuito a un ser vivo asustado y acorralado con el único propósito del deleite personal? ¿Dónde está la cultura en linchar a un animal que no cuenta más que con su cuerpo para defenderse de todo un batallón de hombres pertrechados de un arsenal de útiles punzantes y respaldados por un equipo médico por si vienen mal dadas?

Lamentablemente, como sucede con todo en este país, la cuestión está politizada y es muy difícil que no te tachen de “rojo” o de antiespañol, ¡manda cojones!, por decir que estás en contra de las corridas de toros. Lamento reconocer que algo de razón hay, pues hice el amago de ir a una manifestación antitaurina y di media vuelta horrorizado al ver las hordas de perroflautas antisistema con sus camisetitas del Ché y hasta arriba de maría. Todo ello esponsorizado por IU, naturalmente.

Dicho lo cual, éste es el menor de los problemas de España con la que está cayendo y sus señorías también podrían emplear su tiempo en debatir sobre cuestiones que sin duda serían mucho más fructíferas para el país, aunque sería fantástico si algún día tomáramos ejemplo de Cataluña llevando este debate a las Cortes Generales y por fin nos decidiéramos a acabar con esta aberración y esta crueldad institucionalizada que a mí, como español, me avergüenzan. Pero no es fácil, nada fácil. El lobby taurino está compuesto por gente de mucho poder y un hondo calado social y económico: ricos terratenientes y ganaderos, políticos, periodistas y alguna que otra duquesita senil. En cualquier caso, las prohibiciones no suelen ser buenas y menos cuando vienen impuestas por los políticos. A fin de cuentas, los toros no son más que un negocio y somos nosotros, los ciudadanos, los que deberíamos llevarlo a la quiebra dejando las plazas desiertas. Ahí es donde se vería el civismo y el verdadero progreso moral de nuestra sociedad. Me temo que para eso aún falta mucho.

Sólo espero que los señores de Esquerra Republicana muestren el mismo énfasis y la misma vehemencia para poner fin a los correbous, o empezaré a pensar que todo esto no ha servido para nada y que aquí lo realmente importante no son los derechos del animal, sino que las corridas de toros “apestan” a España.

martes, 2 de marzo de 2010

Del respeto a los símbolos, los nacionalismos y la ley del embudo.



El pasado Domingo 21 de Febrero, con motivo de la final de la Copa del Rey de baloncesto, volvieron a repetirse los lamentables incidentes que ya empiezan a ser costumbre cuando juegan clubes deportivos de determinadas CC.AA.: el abucheo, ultraje y desprecio sistemático al rey, a la bandera y al himno de España por parte de un considerable sector del público. He de confesar que los símbolos nacionales me dan miedo. Mucho miedo. Creo que dividen mucho más de lo que unen y por ello hay que andarse con suma cautela. Para mí no es un orgullo ser español, pero tampoco una vergüenza. Es algo que no he elegido ni tampoco conseguido con mi esfuerzo, por tanto no hay ningún merito atribuible. Bajo mi punto de vista, ser español es como ser moreno o tener los ojos de tal o cual color: una anécdota, algo con lo que se nace y que sería una tontería negar. Tampoco soy de los que se emocionan cuando oyen el himno o ven una bandera roja y gualda, si bien siempre que compita alguien que represente a España en cualquier disciplina contará con mi apoyo. Sin embargo, soy plenamente consciente de que hay gente para la que el himno y la bandera representan algo más, mucho más. Es por ello que nadie tiene derecho a pisotear esos símbolos con el consiguiente encabronamiento del personal.

No estoy hablando de sentimientos. Cada uno tiene derecho a sentirse vasco, catalán, selenita o del patio de su casa, así como a elegir qué bandera le representa, cuál es su himno y en qué idioma educar a sus hijos (que no a los de los demás). Estoy hablando de respeto, algo de lo que muchos radicalillos de medio pelo carecen en este país, tanto los impresentables de "Una, Grande y Libre" como los catetos naciolalistas periféricos. No obstante, hay una diferencia considerable: si un grupo de energúmenos hiciera semejante escarnio público de la Ikurriña, la Senyera o sus respectivos himnos, todos estaríamos de acuerdo en que son una panda de fachas impresentables y saldría pidiendo perdón desde ZP hasta el último españolito por el franquismo (como si en Murcia o en Badajoz no hubiera habido represión ni se hubiera fusilado a gente) mientras que los otros se van de rositas.

Me gustaría ver si todos estos que tanto se quejan de opresión y represión y abuchean cualquier cosa que huela a España tienen los huevos de hacer lo mismo en un acontecimiento deportivo con la Marsellesa en Francia o el Dios Salve a La Reina en Reino Unido, que verían lo que cuesta peine. Naciones éstas, por cierto, con una cultura democrática mucho más antigua que la española, salvo que alguien venga ahora y diga lo contrario. Nadie obliga a estos clubes a participar en una competicón deportiva que lleva el nombre del rey y en la que se sabe que en la final va a sonar el himno español a todo trapo sí o sí. Es más, si se negaran a jugar estarían en su perfecto derecho y sería un ejercicio de coherencia que un servidor sería el primero en aplaudir. Pero claro, la pasta a trincar no sería la misma ni por asomo.¡Maldito parné!

De aquellos lodos, estos polvos. Ahora estamos recogiendo lo que han sembrado cuatro politicuchos independentistas (o eso dicen ellos) para los que la paranoia españolista se ha convertido en su particular muñeco de pim, pam, pum y al mismo tiempo en la gallina de los huevos de oro, pues se llevan la vida padre a costa de sembrar la cizaña y el mal rollo permanentemente. Su negocio es agitar el patio y si sus amadas “naciones” algún día consiguieran la tan anhelada independencia, tengan por seguro que se les acabaría el chollo. Esto no sería posible sin una constitución caduca y obsoleta que abre las puertas de par en par al libertinaje, que no a la libertad.¡Ay, qué malo fue votar con el cuerpo del caudillo todavía caliente!

Los nacionalismos, entre ellos el español, son uno de los grandes males endémicos de la humanidad. ¿Por qué esa exaltación hasta el absurdo de lo propio y ese empeño en demostrar ser diferente en un mundo cada vez más globalizado? Un fascista es un fascista, ya sea de derechas, de izquierdas, de arriba o de abajo. Una imposición siempre será una imposición, ya sea del idioma, la bandera o el himno que sea. No puede ser que unos sean tildados de fachas, radicales e intransigentes (y con toda justicia) por ultrajar determinados símbolos y los otros simplemente estén haciendo uso de su libertad de expresión por hacer exactamente lo mismo. O todos moros, o todos cristianos. La misma mierda es. Quien no es capaz de respetar lo que es importante para los demás no es capaz de respetarse a sí mismo, sea del bando que sea.

martes, 23 de febrero de 2010

Sin palabras


John Cobra la lía en televisión
Cargado por eljueves. - Ver más videos de comedia.

Sinceramente, no sé qué decir ni por dónde empezar. Esto ni en Telecinco. ¿Es ésta la tele que todos pagamos de nuestro bolsillo? ¿Qué sentido tiene seguir adelante con esta farsa de Eurovisión? Un concurso rancio, amañado y casposo como él solo que ahora también sirve de trampolín para que cuatro tarados mentales tengan su minuto de gloria y lo que es peor, no soy capaz de concebir la sola idea de que a alguien se le pase por la cabeza, ni un solo segundo, la posibilidad de que un gorila neonazi enfarlopado pueda representar a España ante toda Europa. Insisto, la fiesta la pagamos entre todos.

martes, 16 de febrero de 2010

De la mala educación


Hace días que un servidor viene dándole vueltas a la cuestión, desde que ésta fuera el tema estrella de una amena comida familiar. Y no me refiero precisamente a la película del ínclito Almodóvar. Chonis aprendices de Belén Esteban que quedan para darse de ostias y colgarlo en youtube, bullying, educadores humillados y ninguneados, niños de 11 años con su propio teléfono de contrato, un alarmante descenso en la edad media de inicio en las relaciones sexuales y el consumo de alcohol y otro tipo de drogas, generación "ni-ni", Rafitas, "Cucos" y Carcaños. ¿Qué coño está pasando?

Mi profesión me hace tratar a diario con jóvenes de entre 13 y 18 años y lo que veo me horripila a la par que me preocupa. Chavales, en su mayoría, de cromosoma distraído - ¿acaso son los padres de ahora primos hermanos?- cuya alarmante carencia de las nociones culturales más elementales (la chapuza de la L.O.G.S.E. merecería capítulo aparte) y su incapacidad para construir oraciones de más de 3 palabras seguidas sin equivocarse es directamente proporcional a su adicción al móvil, al Tuenti y a la Play. Algo está fallando.

El papel de los docentes se ve cada vez más mermado gracias a las paridas de cuatro pseudopedagogos progres que desde sus despachos y sus mierdas de congresos confeccionan el sistema educativo y las leyes del menor a medida del partido de turno que los ha puesto a dedo, eso sí, dependiendo de la comunidad autónoma, porque un adolescente no es igual en Canarias que en La Mancha. Acabáramos. ¿Qué fue de aquel famoso pacto de estado en materia de educación entre PP y PSOE que nos intentaron vender hace apenas unos meses?

Laissez faire, laissez passer, no vaya a ser que al maestro se le ocurra castigar al niño por haberle escupido en la cara y, además de llevarse una ostia ipso facto, venga el padre a darle otra de propina y encima le denuncien por haber traumatizado a la criatura, porque a su niño "no le riñe ni Dios". O que un juez tenga la brillante idea de meternos una orden de alejamiento de un año de nuestro propio hijo por la escalofriante aberración de haberle dado un alpargatazo en el culo al angelito cuando ya nos tenía hasta los cojones. Algo estamos haciendo mal.

Los medios de comunicación tampoco se van de rositas en todo este asunto. Grandes hermanos fornicando como conejos debajo de una manta y enseñando el delfín a las 4 de la tarde, jennies eslavas haciendo alarde de su rajeta (como si no tuviéramos ya bastante con la chusma autóctona), programas de "testimonios" y ex de algún famosillo de medio pelo contando sus hazañas sexuales en rigurosa exclusiva primetimesca. Pero la madre de todos los despropósitos es el reality chou que se ha montado la cadena de Milikito con cuatro niñatos que no dan palo al agua, básicamente porque no les sale de las pelotas, convirtiéndolos en reyes catódicos y modelos de conducta a imitar. No sé qué me da mas miedo, si el programa en sí o los padres que han consentido en exhibir a sus hijos como monos de feria a cambio de un puñado de euros. Toda esta montaña de basura acaba por entumecer y lobotomizar al adolescente hasta inducirlo a la desoladora conclusión de que el esfuerzo y el trabajo son para los pringaos. Ahora lo suyo es llevárselo calentito. Coge el dinero y corre. Total, ¿para qué me voy a molestar en tocar un libro si con repetir una sola vez ya están obligados a pasarme de curso?. ¿Que quiero una moto?, pues me la compran y punto, que para algo está mi padre hecho un cabrón trabajando (si es que todavía no está en el paro). No pueden decirme que no a nada ni intentar inculcarme que, además de derechos, también tengo deberes y responsabilidades, porque puedo traumatizarme y convertirme en un sociópata inadaptado el día de mañana. No tengo edad para tomarme una caña, pero puedo abortar e incluso violar, torturar, matar y luego chotearme de la justicia y los familiares de la víctima porque, como tengo 17 años y 364 días, me sale prácticamente gratis. Lo dicen esos señores tan inteligentes que elaboran los proyectos curriculares.

Igual de alarmante resulta el acceso ilimitado a todo tipo de contenidos en la red 24 horas al día los 7 días de la semana sin el más mínimo control parental. "Mientras esté con el ordenador, por lo menos no me da el coñazo", que pensarían muchos. Ser padre debe ser una de las mayores satisfacciones para un ser humano cuando se es deseado, si bien pocas responsabilidades mayores existen. Si no se está dispuesto a darle a un hijo las horas, la compañía, las preocupaciones y las noches sin pegar ojo que se merece, más vale que nos pongamos una gomita o nos dediquemos a jugar al Monopoly. No podemos apuntar a nuestros hijos a clases de piano, tenis, informática y chino mandarín si fuera necesario con tal de quitárnoslos de en medio cuando salen del colegio, o directamente encasquetárselos a los abuelos a las primeras de cambio.

La verdadera educación, ésa que nos hace ser personas de bien, con valores, respetables y respetuosas, no se puede enseñar en los institutos. Ni siquiera en los colegios. Esa educación debe empezar en casa. Somos nosotros los que tenemos que educar a nuestros hijos, no la televisión, un ordenador, o la calle.

Entre todos la mataron y ella sola se murió. Mal, muy mal pinta la cosa y lo peor es que no parecemos ser conscientes de que estas generaciones de monstruitos que estamos creando serán, algún día, las encargadas de mantener España a flote. Yo, por si acaso, ya estoy pensando en un plan de pensiones.

martes, 9 de febrero de 2010

De los otros héroes de Haití


Dicen de él que se llama Turco. Cuando el grandísimo hijo de puta de su dueño lo abandonó a su suerte - previo tajo en el cuello para extraer el microchip y evitar así la denuncia por abandono- en las calles de Tarifa (Cádiz) , vagaba por ellas famélico, infestado por las pulgas y con una pedrada en el hocico. Estaba en tan mal estado que incluso se le había olvidado ladrar. Éste era el estado de Turco cuando la Providencia quiso que unos militares lo recogieran y tras unos meses de mucho cariño y cuidados, Turco salvara 18 vidas bajo los escombros de Haití con su olfato. Dicen de él que cada vez que encontraba un cadáver, agachaba la cabeza y escondía el rabo entre las piernas. No era adiestramiento, era TRISTEZA.

Cuando uno lee noticias como ésta, se le hace inevitable pensar en lo desafortunado de aquella peyorativa comparación que tan a menudo hacemos cuando tildamos a alguien de "animal". Probablemente, si hubiera sido a la inversa, el humano habría hecho todo cuanto hubiera podido por devolverle la moneda y vengarse de todos los de la especie del "animal" que tanto le había jodido la vida. Muchos dicen que cuanto mas conocen a la gente, más quieren a su perro. En el caso de un servidor, cuanto más conozco a los "animales", más quiero a mi Rocky.

La noticia completa en:
http://xlsemanal.finanzas.com/web/articulo.php?id=52638&id_edicion=4927

martes, 2 de febrero de 2010

Me presento


Hola a tod@s!

Mi apodo cibernético no es otro que Nothingman y , quizás, algunos de vosotros me conozcáis como comentarista habitual del anterior proyecto de Logan - Ake: La Pastilla Roja. Cuando Logan me propuso unirme al equipo de LDV, ambos acordamos que el Martes sería el día en el que un servidor hablaría de lo que le saliera del bolo (que diría"La Milá"). Por desgracia, la vida no siempre es de color de rosa y en estos momentos un blog es la menor de mis preocupaciones. A decir verdad, no tenía pensado escribir nada hoy, entre otras cosas porque tampoco he tenido tiempo de preparar nada. Sin embargo, me he decidido a provechar éste, mi primer Martes, para presentarme oficialmente y dejar claro que es un honor formar parte de este nuevo e ilusionante equipo de LDV junto a Logan, Genestel, Gárgamel y quienesquiera que se sigan uniendo a la nómina de "vividores". Espero poder estar muy pronto con todos vosotros para hablar de cosas interesantes. ¡Un saludo y nos vemos los Martes!