jueves, 11 de febrero de 2010

"Serafina."



"
*Serafina Palomares Iniesta.
*33 años.
*Alta, de complexión fuerte, cabello negro grueao y espeso, piel blanca, manos y pies grandes.
*Trabaja en el Departamento de Cuentas y Efectivo de una gran multinacional.
*Desprende un mal olor intenso por algún tipo de problema que viene de sus axilas.
*Sus compañeros evitan acercarse mucho a ella.Esquivan y eluden sus abrazos.
*Serafina siempre se queja d elo poco efusivas que son la spersonas con ella.
*Serafina constantemente lleva consigo una fragancia parecida a alago podrido, un olor fuerte, potente, que te invade la nariz y te atolondra la cabeza e tal amnera que haces lo posible por rehuir su compañía.
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Serafina me sacaba dos cabezas. recuerdo que tenía que erguir la testa hasta que mis vértebras no daban más de sí. Sus manos eran enormes, tanto que siempre me daba la sensación que en una de sus palmas cabía todo mi rostro.
Serafina tenía el cabello negro y parecía una bola de cuerdas de esparto liadas por completo. Se empeñaba en lleva peinados modernos que requerían atención, pero lo único que conseguían era darle un aspecto de desaliño total y de dejadez absoluta.

A Serafina las axilas le olían al corral de la casa de mi abuela, es decir, que le olían los sobacos. Le olían mal. Fatal. Apestaban. Sin exagerar, era como recibir un cruel latigazo en la nariz. Cuando pasaba a tu lado, girabas la cabeza por instinto de supervivencia. Algunas veces sabías que andaba cerca porque su fragancia le precedía.

Me cambiaron de departamento, me colocaron en el Departamento de Cuentas y Efectivo y... Serafina sería mi tutora hasta aprenderlo todo. Maldije aquel día. maldije al Director y a la Jefa de Personal. Les odié. Les odié a muerte. Tenía que commpartir un pequeño despacho sin ventanas y, apenas, sin ventilación, con Serafina. Sentarme a su lado para cuadrar todo el efectivo. Una tarea de varias horas. Y Serafina movía los brazos por todo y su tufo se dispersaba...

Al mes de estar allí con ella, Serafina sentía una debilidad especial por mi, lo cual no me molestada. Lo que me molestaban eran sus seguidos y eternos abrazos. Me apretaba contra sus pechos, no por nada, sino porque era la altura a la que yo le llegaba, y me aprteba fuerte. Y a mi me saltaban las lágrimas al recibir de primera mano el olor a rancio y casi, casi a podrido en mis fosas nasales.
Pensaba que si sus axilas le olían así, ¿cómo sería el olor de sus pies...?¿Y de su...?No, mejor prefería no imaginar eso. mejor no.

En una ocasión saqué el tema del mal olor corporal, de la cosmétiva moderna. de los desodorantes y me dijo que ella se ponía cada día uno muy caro después de la ducha y que por eso olía tan bien. Mi boca se quedó abierta por largo, larguísimo rato, pero Serafina ni se dió cuenta d emi cara de asombro.

Cierto día, Serafina no vino más a trabajar. Nadie supo por qué. Corría el rumor que había tenido un encontronazo con la Jefa de Personal (aquella a la que maldije tanto),y pronto nos olvidamos de ella, bueno yo no poruqe nunca podré olvidar sun intenso hedor que quedó grabado en mi cerebro.

Y hoy, al oler algo desagradable en la calle camino del trabajo, me ha venido a la memoria... Serafina Palomares Iniesta, la de las manos grandes, la de los pies aún más grandes, la de la bola de pelo masticada y salivada, la de los olores corporales que resultaban impregnantes, insultantes... inaguantables... Serafina una gran 'cantante'."

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Puede que, a veces, la realidad supera a la ficción, o ¿es la ficción la qué supera a la realidad?...

^^

9 comentarios:

Acis dijo...

Bueno, teníamos una compañera de trabajo a la que llamábamos Jhony Melavo. Juas!

Gárgamel dijo...

Joder, qué escatológica la pobre mujer... Por lo menos era cariñosa, que si encima hubiera sido un cardo... :D

Logan dijo...

¿Pero entonces esta Serafina es real? Si lo es me parece muy heavy que des su nombre y apellidos aquí, Gene. Pero como tú prefieras. Yo optaría por decirle a la cara un eufemismo de "marrana", para que no se ofenda y te suelte algún exabrupto. A la gente poco amiga del agua hay que echarle un par y que se enteren de que van provocando repugnancia. De verdad, con lo poco que cuesta un desodorante hoy en día...

Roddo dijo...

Hay casos en que no es sólo cuestión de higiene, si no de trastornos como por ejemplo, la "hiperhidrosis"...

La historia está "fuerte" no? :-)

genestel dijo...

No es real, jamás pondría un nombre de alguien! Pero... siempre hay algo de verdad en los cuentos o algo de mentira en la realidad... ¡quién sabe!

^^

Logan dijo...

Jajajaja. Sabía que este relato escondía algo de verdad, aunque el nombre sea inventado :-)

genestel dijo...

¡Púa!

Hay algo en lo que se basa... algo...

Je,je.

Y es que a veces, ¡soy maligno!

^^

Logan dijo...

¡Malaaaaaaaaaaa! ;-)

genestel dijo...

Soy más putangaaaaaaaa....!!

^^